OPINIÓN 09 · 22-10-2026 · TEYLOR MASK
Captar clientes siendo abogado, sin prometer lo que no puedes cumplir.
«Ganamos tu caso.» «Recupera tu dinero.» «Te conseguimos la indemnización que mereces.»
Si alguna de esas frases está en tu web, bórrala hoy. Antes de seguir leyendo. Te espero.
Ya.
Ahora te cuento por qué, y no es por buen gusto.
Dos mecánicos
Llevas el coche al taller porque el embrague hace un ruido raro al arrancar. El primer mecánico ni lo mira. «Esto te lo dejo como nuevo. Cambiamos el kit entero y te olvidas.» Te da un presupuesto que te deja frío y una sonrisa de anuncio.
Vas a otro taller. El segundo mecánico se mete debajo, se limpia las manos en un trapo que ha sido de todos los colores y te dice «el embrague aguanta seis meses. No te cambio nada hasta que patine. Cuando patine, vuelves y te lo hago».
No te ha prometido nada. Te ha dicho una cosa que puedes comprobar en seis meses.
Seis meses después, el embrague patina. ¿A qué taller vuelves?
Lo que la norma no te deja decir
Tu web es publicidad, y la publicidad de un abogado tiene reglas escritas. El artículo 20 del Estatuto General de la Abogacía dice que no puede suponer, y lo copio tal cual, «la promesa de obtener resultados que no dependan exclusivamente de la actividad del profesional de la Abogacía».
Un juicio depende del juez, de la otra parte, de la prueba y de cómo se levantó ese día el perito. De ti depende una parte. Por eso «ganamos tu caso» no se puede escribir.
El mismo artículo prohíbe más cosas.
- Revelar, directa o indirectamente, nada amparado por el secreto profesional.
- Incitar al pleito o al conflicto, en general o en concreto.
- Ofrecerte a las víctimas de un accidente o una catástrofe en momentos que condicionen su elección, y en ningún caso antes de que pasen 45 días desde el hecho, salvo que te lo pidan ellas.
- Mencionar a tus clientes sin su autorización.
- Usar emblemas colegiales o institucionales, o símbolos que se confundan con ellos.
- Decir que estás especializado en algo sin un título, un curso homologado o una práctica que lo respalde.
Leído así, parece que te dejan sin nada que contar. Es justo al revés.
El cliente ya ha oído todas las promesas
El que llega a tu web ha abierto antes otras cinco. Ha leído «máxima garantía», «resultados demostrados» y «tu tranquilidad es nuestra prioridad». No se ha creído ninguna. Las promesas grandes ya no convencen a nadie, porque todo el mundo las hace y nadie las firma.
Lo que no ha leído es esto.
«Te contestamos mañana antes de las dos.»
«En la primera llamada te digo si tu caso tiene recorrido. Si no lo tiene, te lo digo también.»
«Antes de empezar sabes cuánto te va a costar, por escrito.»
«Te explico tu caso sin una sola palabra en latín.»
Son promesas aburridas. Ninguna sale en un anuncio. Y todas dependen solo de ti, así que no chocan con esa línea del artículo 20. Y el cliente las puede comprobar, que es lo que las hace creíbles.
Es el embrague que aguanta seis meses.
Cómo se encuentra la tuya
Coge las quejas que más oyes de clientes que llegan de otro despacho. No las de tus clientes, las de los que vienen escaldados. «No me cogía el teléfono.» «No sabía cuánto me iba a costar hasta la factura.» «Me hablaba como si yo fuera tonto.»
Cada queja es una promesa que puedes hacer al revés. La que más se repite es tu promesa principal. Va arriba en tu web, debajo del logo, con las palabras exactas con las que te la contaron.
Y luego, la parte difícil, cumplirla. Porque una promesa pequeña incumplida es peor que una promesa grande, ya que esa sí la pueden comprobar.
Si tu web dice máxima garantía de éxito
Si después de leer esto sigues pensando que «máxima garantía de éxito» es una buena frase, no me escribas. No nos vamos a entender, y no pasa nada. Hay muchas agencias que te la dejan en la portada, con una balanza de fondo.
Si piensas que el segundo mecánico tenía razón, sigue.
Hay una promesa que solo puede hacer tu despacho. No es la misma para dos despachos, porque sale de lo que el tuyo hace mejor que nadie y de lo que piensa de su propio sector. Yo todavía no sé cuál es la tuya. Tú probablemente tampoco la has escrito nunca. Se encuentra en noventa minutos.
Es lo primero que hacemos en el pack de 3.000 €, IVA incluido. Tu promesa, tu postura, tu voz y tu web escrita con ellas, revisada contra el artículo 20 línea a línea. Ninguna página sale sin tu sí.
Factura SEASI (Sociedad Española de Asesoramiento y Sistemas Inteligentes, S.L., NIF B05592530). Marketing con Cojones y Teylor Mask son sus marcas.